Editorial
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NÚMERO 39. NAVIDAD 2009-2010 Un regalo de Navidad
“La vida ha cambiado mucho, pero ello no significa que nuestros hijos sean insensibles a los mensajes de estas fechas; aprenden día a día a ser buenas personas, son más desprendidos y solidarios”
Cuando llegan estas fechas navideñas no puedo evitar recordar con nostalgia como las vivía de niña. Me encantaba ayudar a mi madre a colocar en el abeto de navidad, esas delicadas bolas que se rompían sólo con mirarlas. La ilusión de la espera de esos Reyes que venían del lejano Oriente con algún regalo que nunca era el que les pedía, pero que igualmente me encantaba. Las castañas asadas que comíamos viendo las películas clásicas de Navidad como Mujercitas, que año tras año se repetían y que me hacían sentir que la Navidad es una época mágica en la que nos transformamos en mejores personas.
Ahora veo como viven esta época mis hijos, sin duda con mucha ilusión, con un árbol de plástico que parece muy natural, bolas y adornos a prueba de niños y perros, revistas de juguetes, con marcas o pegatinas de “me lo pido”, para evitar que los desmemoriados Reyes Magos se confundan de regalo, y para que ese señor, conocido como Papá Noel, recuerde que tiene que pasar por España a dejar algún que otro juguete elegido. Ahora ya no comen castañas asadas, pero si diferentes turrones que no son los de Jijona de toda la vida sino de “Lacasitos” y “Princesas Disney “. Las películas que ven estos días, tampoco son las clásicas de sonrisas y lágrimas, sino de seres extraños de otros mundos difíciles de entender para mentes prehistóricas como la mía.
Comparando, es cierto que la vida ha cambiado mucho, pero ello no significa que nuestros hijos sean insensibles a los mensajes de estas fechas; nuestros jóvenes aprenden día a día a ser buenas personas, son más desprendidos y solidarios que lo éramos nosotros y, un ejemplo de ello, es la historia de una pequeña malagueña, María, de diez años, que hace unos meses pidió a sus familiares y amigos que en lugar de regalos por su Primera Comunión, le dieran dinero para poder destinarlo a operaciones de urgencia de niños abandonados en China. Su generosidad ha servido para salvar la vida de cinco pequeños huérfanos; compartir con todos su bello gesto es para mí todo un regalo de Navidad.
Felices Fiestas.
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