Editorial
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Número 27. Verano 2007 ¿Lo estaremos
haciendo bien?
“Cuando veo
esos pequeños
sin hogar que muchas
veces no serán
adoptables no porque
no existan familias
que los soliciten
que a veces si las
hay, sino porque las
mismas autoridades
del país así lo piensan
y ni tan siquiera
los ofrecen, no puedo
evitar que se me
haga un nudo en el
estómago, y pienso
que hay algo que no
estamos haciendo
del todo bien”
Hace pocos días regresé de un viaje por Asia, he visitado varios países y un
montón de orfanatos e instituciones de huérfanos, y la realidad que he
presenciado es la misma en todos los lugares, los centros se están llenando de
pequeños con discapacidades o condiciones que hacen difícil su adopción.
Los padres deseamos legítimamente que nuestro hijo “venga bien”, da igual
que sea biológico o adoptado, lo importante es que esté sano, y por ello aquellos
niños que no lo están van quedando en unos centros donde, si son de los
modernos y están preparados les cuidan y se preocupan de su rehabilitación
o, si no es el caso, prefiero no explicar como los encuentras porque, no hay
ninguna duda, en la vida hasta para ser abandonado hay que tener suerte,
puesto que no todos los orfanatos del mundo son iguales.
En estas visitas por las instituciones algunos responsables de los centros se
quejan de las agencias de adopción extranjeras y de las familias que adoptan
a sus pequeños porque, salvo excepciones que también existen, normalmente
solo nos preocupamos de recoger a nuestros pequeños y después, cuando ya
están con nosotros, nos olvidamos del país y del lugar de donde vienen y, fundamentalmente,
de todos aquellos niños que se quedan y que probablemente
nunca puedan tener una familia pero que necesitan cuidados y escolarización.
Las agencias de adopción especialmente las norteamericanas, no ponen trabas
a la hora de abonar importantes donativos si con ello el centro les garantiza la
entrega de preciosos bebés, pero cuando lo que se pide es dinero para tratamientos
y rehabilitaciones o para escolarizar a los niños mayorcitos, al parecer
se escurre el bulto.
Lo cierto es que cuando paseo y veo esos pequeños sin hogar que muchas
veces no serán adoptables no porque no existan familias que los soliciten que a
veces si las hay, sino porque las mismas autoridades del país así lo piensan y ni
tan siquiera los ofrecen, no puedo evitar que se me haga un nudo en el estómago,
y pienso que hay algo que tanto los profesionales de la adopción como los
padres adoptantes no estamos haciendo del todo bien. Este número de Niños
de Hoy es el dedicado al “especial verano 2007” y para estos días calurosos que
nos esperan y en los que seguro encontrareis momentos de relajación para la
lectura, hemos preparado como siempre muchos temas de actualidad e interés
sobre la adopción pero además, el verano es también tiempo de reflexión y
de cambio, es el momento en que muchos realizamos la evaluación del año
y nos proponemos abordar el mes de septiembre con nuevas obligaciones e
iniciativas. Quien sabe, quizá a la vuelta de vacaciones enviemos esas cartas y
fotografías de nuestros niños al lugar de donde provienen. A sus cuidadores
les haría muy feliz recibirlas.
Blanca Rudilla
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