Editorial
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Número 21. Primavera 2006 La espera
“La adopción
nacional en China
se ha
incrementado
hasta el punto de
que el Centro
Chino de
Adopciones ha
creado un
departamento
específico para
atender las
peticiones de
adopción de los
ciudadanos chinos.
La espera de la preasignación es uno de los momentos más duros del
proceso de adopción. En esos meses interminables cristalizan todas
las angustias, dudas y miedos que se vienen arrastrando desde el día en
que se iniciaron los trámites.
Además, llueve sobre mojado porque en muchos
casos los plazos hasta iniciar las entrevistas que llevan al certificado de idoneidad,
el período hasta que se concede, el tiempo en que se reúnen los documentos
para enviarlos al país exceden la imaginación del más paciente.
Llegan pues las familias al momento previo de poder ver ya la carita de
sus hijas o de sus hijos en un estado de ansiedad considerable. ¿Por qué tardan
tanto? ¿Hay algo mal? ¿No consideran correcta nuestra petición? ¿No funciona
bien el organismo responsable de adopciones?
En estos últimos meses las familias que están adoptando en China, viven
esta situación de larga espera. Las llamadas a las ECAI o al Ministerio de Asuntos
Sociales se han multiplicado. ¿Qué pasa en China? ¿Por qué si antes la preasignación
llegaba en siete meses nos ponemos ahora en los diez?
En este número sobre adopción en China, os explicamos qué ocurre.Y
son varios los factores. Primero, porque el número de expedientes de adopción
se ha duplicado; de 2004 a 2005 se produjo un incremento del 209%.
Después, porque el desarrollo socio económico incide en un descenso en el
número de niños abandonados.Y hay que añadir que además, la adopción nacional
en China se ha incrementado hasta el punto de que el Centro Chino
de Adopciones ha creado un departamento específico para atender las peticiones
de adopción de los ciudadanos chinos.
Todo ello concluye en que los
plazos se alarguen. Pero aún así, hay que decir que China sigue siendo el país
más rápido en resolver los expedientes de adopción. Por el bien de los niños.
Yo por mi parte os aseguro que la espera, al final, vale la pena.
Blanca Rudilla
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