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Número 17. Verano 2005 Ser idóneos
La triste realidad
muestra
que los centros
y residencias de
menores de
toda España están
llenos de
pequeños y
adolescentes
cuyos padres
muy posiblemente
deberían
haber pasado
una valoración
de idoneidad y,
por ello, debemos
establecer
un sistema adecuado
que evite
que esos niños
que en la mayoría
de los casos
traemos de lugares
remotos
terminen nuevamente
en una
institución en
nuestro país.
La mayoría de las familias que inician
un proceso de adopción se escandalizan
al conocer que deben ser valoradas
por profesionales psicotécnicos
que influirán en que su deseo se haga
realidad. El proceso de idoneidad no se
vive en absoluto como un trámite previo
necesario realizado en beneficio del menor,
para garantizarle una familia estable
y adecuada donde crecer y desarrollarse
óptimamente, sino como un grave atentado
en la intimidad de las familias, que se
ven obligadas a responder preguntas sobre
su vida familiar y personal al psicólogo y
trabajador social que acaban de conocer.
No nos importa hacer interminables
pruebas psicológicas para acceder a un
nuevo empleo, y vemos como algo absolutamente
normal que a nuestros hijos pequeños
les sometan en el colegio a pruebas
psicotécnicas para medir su desarrollo
evolutivo, su atención, conducta y muchas
veces, para satisfacer nuestro ego de padres
y que nos digan lo despiertos y listísimos
que son pero, sin embargo, ponemos el
grito en el cielo cuando nos obligan a una
valoración psicosocial cuyo objetivo es el
de garantizar al pequeño que se desea
adoptar una estabilidad y cuidado adecuado,
porque es evidente que si para tener
hijos biológicos no necesitas ser declarado
idóneo, para ser padre adoptante
tampoco.
La triste realidad muestra que los centros
y residencias de menores de toda España,
están llenos de pequeños y adolescentes
cuyos padres muy posiblemente deberían
haber pasado una valoración de
idoneidad que les hubiera al menos, exigido
un acercamiento a la paternidad responsable,
y por ello debemos establecer un
sistema adecuado que evite que esos niños
que en la mayoría de los casos traemos de
lugares remotos terminen nuevamente en
una institución en nuestro país.
En este número de Niños de Hoy, hemos
dedicado varias páginas a este importante
tema para que todos podamos conocer
más del proceso y de los cambios que
se hacen necesarios, algo que en estos meses
de descanso que se nos presentan puedo
ser objeto de una profunda reflexión.
Blanca Rudilla
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