Editorial
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Número 9. Noviembre - Diciembre 2003 Carta a unos magos especiales
"España ha aumentado el número de adopciones internacionales gracias a profesionales que desde el area privada o en las administra-ciones públicas, se esfuerzan en conseguir algo mágico: la sonrisa de un niño cuando conoce a su familia y su esperado hogar.
El año 2003 está llegando a su fin y haciendo balance, destaca que el número de solicitudes de adopción internacional sigue incrementándose. Probablemente a finales del mes de diciembre los niños adoptados en nuestro país ronden la cifra aproximada de 4.000 y las solicitudes presentadas superen las 7.000. Además del desarrollo y evolución que indican las anteriores cifras, han ocurrido otros sucesos: solicitantes que han visto frustrados sus deseos de paternidad/maternidad por no haber obtenido la declaración de idoneidad de la Comunidad donde residen, apertura de nuevos países, eliminación de cuotas en otros... Son temas que pasan desapercibidos porque no son impactantes o sensacionalistas.
Recientemente comparecieron en la Comisión del Senado sobre adopción internacional el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid y el Defensor del Pueblo, manifestando en sus intervenciones que algunas Entidades Colaboradoras en Adopción Internacional cobraban tarifas exageradas por realizar sus actividades mediadoras.¡¡Bien!! La polémica ya estaba servida; los diarios y resto de medios de comunicación se sintieron felices de manejar un tema de transcendencia e importancia que con un acertado titular conmocionaría a la opinión pública : ¡Lo que cuestan a los españoles los niños adoptados!
Tengo que decir que para cualquier conocedor de la realidad de la adopción internacional tras estas frases se observa un severo desconocimiento del asunto: La adopción internacional obliga a las familias a desembolsar importantes cantidades de dinero, porque a lo largo del proceso en España y en el país de origen se deben abonar los servicios de muchos profesionales, psicólogos, trabajadores sociales, abogados, traductores jurados, notarios, además de otros muchos gastos como mensajeros internacionales, visados, y un largo etcétera de cosas, y si además la nación de origen exige que la familia se desplace varias veces al país, los gastos se ven incrementados de manera sensible. En el caso de las ECAI, los costes a repercutir por sus servicios suponen un mínimo porcentaje que debe ser debidamente justificado ante la Comunidad Autónoma correspondiente, y es interesante que con todo, las ECAI españolas sean mucho más económicas que las agencias norteamericanas y europeas.
Creo que el tema merece una importante reflexión. Las familias adoptantes no deberían desembolsar los costes de la adopción internacional y las ECAI desaparecerían si las administraciones españolas competentes estuvieran dotadas de los medios adecuados y contaran con todos los profesionales necesarios para prestar los servicios que las familias demandan con celeridad, eficacia y de forma absolutamente gratuita, y si ello como parece no es posible, se deberían establecer las medidas adecuadas para financiar la actividad que la Administración no es capaz de realizar y que de manera delegada desarrollan estas entidades.
Seamos justos: España es un país que pese a contar con tan sólo siete años de experiencia en este tema, ha superado en número de solicitudes anuales a los vecinos europeos y Canadá, y ello ha sido a costa del esfuerzo de profesionales que de manera privada o desde las administraciones públicas se esfuerzan en conseguir algo mágico; la sonrisa de un niño cuando conoce a su familia y su esperado hogar.
A todos estos Magos de Oriente va dedicado nuestro número de Navidad de Niños de Hoy, repleto de ilusión, buenos deseos, ánimos y con un sincero y personal agradecimiento por ayudar a que en estas fiestas las risas de nuestros pequeños inunden nuestras vidas.
¡Felices fiestas a todos!
Blanca Rudilla
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