Editorial
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Número 3. Septiembre - Octubre 2002 Una reacción tardía
"El pasado año, España fue el segundo país del mundo que adoptó en la República Popular de China, después de EEU, pero el pasado mes de noviembre el CCAA asignó una cuota de tan sólo 356
expedientes para presentar durante el año 2002"
El pasado mes de julio España recibió la visita de una delegación del China Center off adoptions Afairs, (CCAA), esto es, del Centro Chino de Adopción máxima autoridad en China en materia de adopción, como órgano que recoge y tramita las solicitudes de adopción internacional dirigidas a este país, se encarga de su aprobación y asigna un menor determinado. El CCAA establece los requisitos que deben cumplir los expedientes de adopción, los criterios de selección ,y es competente para regular los flujos de entrada de estas solicitudes a través de mecanismos como el que hace unos meses se impuso a España: la asignación de una cuota o cantidad máxima de solicitudes a presentar anualmente.
España en los últimos años, se ha convertido en el segundo país en solicitudes de adopción internacional en la República Popular de China, después de E.E.U.U, pero el pasado mes de noviembre el CCAA, nos asignó un cuota de tan sólo 358 expedientes para presentar durante el año 2002. Esta cifra es muy inferior a la que se asignó a otros países. Los números demuestran que el CCAA se equivocó en el momento de realizar el cálculo para nuestro país, y tras la polémica y las numerosas quejas recibidas de las entidades colaboradoras en adopción internacional acreditadas para trabajar en China, así como de las Instituciones, este organismo trasladó su deseo de conocer un país, para ellos de tamaño insignificante y cuya población entendían posee un nivel de estudios y una renta per cápita inferior a la de otros países que conocían, entre ellos, el todo poderoso E.E.U.U.
El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales español tras recibir la sugerencia del CCAA, organizó conjuntamente con algunas Comunidades Autónomas, la visita de esta importante delegación, y tras diez días de largas reuniones, la delegación abandonó nuestro país dejando una luz de esperanza en el horizonte; les ha gustado España y, cómo no, nuestras familias y el calor y amor que éstas dan a sus hijos; por lo que someterán a estudio incrementar la cuota que será asignada a nuestro país para el año 2003.
La visita fue positiva, y muy probablemente el esfuerzo realizado por las autoridades españolas y las entidades colaboradoras va a verse recompensado con un ligero aumento del cupo que se fije para el próximo año. Pero, sinceramente, creo que se ha esperado demasiado. Esta visita tenía que haberse provocado desde España hace mucho tiempo, y con ello quizá se hubiera evitado la perjudicial restricción del CCAA y que muchas familias españolas con sus ilusiones puestas en China, se encuentren en largas listas de espera sin saber cual es el futuro de sus expedientes.
Desde esta perspectiva de ser el segundo país de mundo que adopta en China, no podemos continuar sufriendo una actitud pasiva por parte de las autoridades españolas competentes, esto es, sin que se realicen y mantengan continuos contactos personales y directos con los responsables de ese país al que se dirigen las solicitudes de adopción; es necesario moverse, cultivar las relaciones, y contar para ello con el apoyo de las entidades colaboradoras acreditadas a las que por costumbre se mantiene al margen.
Podemos ser muy críticos con países como E.E.U.U - cuyo modelo de adopción internacional a la carta o de selección de pequeños en muchos casos por Internet, a casi todos nos horroriza-, pero sus autoridades en la materia llevan años invitando a delegados del CCAA a su país, y a los pocos días de conocer la cuota asignada para el año 2002 -muy superior a la española -, enviaron a China a un grupo de congresistas con el objetivo de averiguar qué ocurría.
En estos momentos varios países están negociando con el gobierno rumano la resolución uno a uno de los expedientes que se quedaron en suspenso cuando Rumanía paralizó la tramitación de adopciones y están presionando y ayudando a países como Camboya para que establezcan normativas que puedan dotar de eficacia y garantía los procesos de adopción en ese país. Quizá de todo esto, algo se pueda aprender.
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